El coste marginal

Es, por definición, el incremento en el coste total derivado de un incremento en la producción.

La utilidad de este concepto procede de la distinción entre costes fijos y variables. Los primeros son independientes del nivel de producción mientras que los segundos varían con el volumen producido.

El ejemplo típico es la fabricación o producción de manufacturas. Hay costes fijos como los inmuebles o la maquinaria, y variables como las compras, los suministros y -con permiso de la normativa laboral- el trabajo.

En realidad, estas definiciones tienen un carácter relativo; a muy corto plazo todos los costes tienden a ser fijos mientras que con un plazo lo suficientemente largo todos tienden a ser variables.

Estos análisis “de laboratorio” no son fáciles de aplicar a situaciones reales, sin embargo muestran tendencias útiles en la toma de decisiones que, muchas veces, de forma implícita, subyacen en decisiones aparentemente intuitivas.

Imaginemos dos empresas con la siguiente estructura de costes fijos y variables:

 

A

B

Costes fijos

1.000

10.000

Variable unitario

10

1

Ahora, con esa estructura veamos el coste total de producción en función del número de unidades producidas:

Unidades

Coste A

Unitario A

Coste B

Unitario B

100

2.000

20

10.100

101

1000

11.000

11

11.000

11

2000

21.000

10,5

12.000

6

3000

31.000

10,33

13.000

4,33

El coste marginal es, en todo caso 10 para la empresa A y 1 para la B.

¿Cuál es mejor?

Pues, depende. Es evidente, que para una producción de 1.000 unidades es indiferente la estructura de costes. Por debajo de esta cifra llevan ventaja los costes fijos reducidos mientras que, por encima, la ventaja es para el marginal más reducido.

No entramos en la cuestión de las inversiones y su financiación. Sólo se trata de ver cómo se comporta el modelo.

La siguiente pregunta es ¿Cuánto se puede vender y a qué precio? Si el mercado es capaz de absorber 100 unidades, la empresa B estará en el caso conocido popularmente como “Dónde vas con tanta nave” Si la venta es de 3.000, la empresa A con un coste por unidad doble de B está perdida.

En definitiva, algo que quien haya leído hasta aquí, ya sabía de antemano; la necesidad de conocer la estructura de costes y en qué medida y qué plazo se pueden ajustar.

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