40 años
Es difícil precisar las fechas. Sobre todo, cuando las cosas se hacen con naturalidad y sin tener conciencia de estar haciendo algo trascendente.
Luego, pasa el tiempo y resulta que sí era trascendente y que había que guardar la fecha. Menos mal que para eso están los notarios. Y gracias al notario tenemos un papel donde pone, en negro sobre blanco, hoy, un tanto amarillento, nuestra intención de dedicarnos a esto que estamos haciendo.
La cosa es que ese documento lleva fecha del siglo pasado, en concreto de 1986, cifra que rima razonablemente bien con 2026. Esto mismo sucede cada diez años, de modo que tampoco es sorprendente. Sorprende, si acaso, la persistencia, pues estando las cosas humanas sujetas a mudanza, es noticia que un empeño alcance los 40 años que cumplimos.
Posiblemente no éramos conscientes de hasta donde llegaría aquel acuerdo, pues acuerdo es, al fin, una sociedad, ni de las vueltas que todo ello daría de allí en adelante. La verdad, más intuida que sabida entonces, es que la única forma de avanzar es mirando al frente lo que resulta incompatible con la contemplación del propio ombligo.
Así que empezamos a trabajar sin preocuparnos demasiado por la filosofía, con un ojo puesto en los clientes que siempre han dado sentido a todo esto y otro en los que se unían a nosotros para seguir avanzando.
A unos y otros debemos nuestra existencia y nuestra persistencia.
Cuarenta años compartiendo problemas nos han enseñado mucho de nuestros clientes, de su calidad humana y del valor y el empuje necesarios para llevar adelante lo que cada día nos tiene preparado. Hemos asistido con los ojos muy abiertos, a veces por la sorpresa, a veces por el miedo, pero siempre por aprender. Y ya lo creo que hemos aprendido.
Y en cuanto al equipo, una vieja, muy vieja, foto polaroid con media docena de figuras difíciles de reconocer, y no sólo por la calidad de la imagen, nos recuerda a todos los que han pasado por aquí y han dejado una parte de sí en lo que hoy somos. Ellos lo hicieron y los que han venido después lo siguen haciendo. Y la suma de todo eso es lo que somos.
Curiosamente, si algo permanece, es la idea de que la forma de avanzar es mirando al frente, y aunque nos tomemos algún respiro para soplar las velas, lo haremos enfrascados en la tarea de poner los peldaños para los próximos cuarenta años.
Luego, ya veremos.
