Hacienda no cree en los Reyes Magos
Nada más normal que recibir un regalo el día de Reyes. Pero, para Hacienda no es un regalo, se trata de una donación y las donaciones pagan Impuestos.
En un mundo estricto (y distópico), el día 6 de enero el parque estará lleno de niños jugando con sus regalos y el día 7 de enero esa misma multitud de niños deberían estar en la puerta de la Consejería de Hacienda de su comunidad autónoma para liquidar el impuesto sobre donaciones.
Además, como no sabrán que el regalo se lo han hecho sus padres y pensarán que procede de los Reyes Magos, no podrán aplicar la bonificación por donaciones de padres a hijos (no está tan claro en los regalos de Papá Noel, como el nombre indica).
Por su parte, el Rey mago que realiza la donación tendrá que declarar en su IRPF la ganancia patrimonial producida por la transmisión, aunque gratuita, del bien que ha regalado.
Al fin y al cabo, desde un punto de vista legal, los regalos de Reyes son donaciones porque son una adquisición de bienes a título gratuito inter vivos y eso está sujeto al Impuesto de Donaciones.
Afortunadamente, no sabemos por cuánto tiempo, el mundo sigue siendo normal y en la medida en que el regalo esté dentro de los usos y costumbres habituales, no sea de gran valor y su propiedad no deba quedar registrada, las personas no suelen declarar los regalos como donación, sin ninguna consecuencia.
Así que, si los Reyes traen un Scalextric o cien euros, nadie presentará un impuesto de donaciones, pero si vienen con un Lamborghini o dinero como para comprarse uno… la cuestión es distinta.
