Compraventa de empresas
Un proceso clave para el crecimiento y la adaptación de los negocios en un mercado cambiante, pero especialmente complejo debido a sus múltiples modalidades.
Ya sea para aumentar la cuota de mercado y con ello la rentabilidad, para aprovechar una oportunidad de negocio y expandirse geográficamente, o para crear sinergias operativas combinando recursos y capacidades; la compraventa de empresas es clave en el marco actual de crecimiento de los negocios.
La transacción consiste en la venta de una empresa por parte de un vendedor, que la vende a un comprador bajo unas condiciones determinadas. Si bien este concepto parece sencillo, es un procedimiento bastante complejo que aconseja contar siempre con expertos en la materia.
Dependiendo de la magnitud de la operación, existe una o varias fases negociales previas, en las que una o ambas partes intercambian datos e información sensible, por lo que es fundamental dotar de seguridad al transmitente de la información.
En la práctica, las negociaciones se inician con la firma de una NDA o acuerdo de confidencialidad que sirve para proteger la información confidencial, estableciendo las condiciones para su intercambio y, sobre todo, las consecuencias de su quebrantamiento.
Una vez asegurada la confidencialidad de las negociaciones, lo siguiente que se ha de afrontar es la estructura de la operación. En este punto, generalmente podemos optar por dos procedimientos para adquirir una empresa; realizar un share deal o un asset deal. Estos términos se refieren al objeto de la transacción: participaciones sociales (shares) o activos empresariales (assets).
La principal diferencia es que mediante un acuerdo mercantil share deal, los socios venden las participaciones de la sociedad, de modo que traspasan todos los activos y pasivos en una única operación. Mientras que, a través de un acuerdo mercantil asset deal, lo que se vende son los activos de la sociedad de manera individual.
La respuesta a si es mejor estructurar una transacción de una manera u otra, vendrá dada por las necesidades y conveniencias de ambas partes y por los objetivos que persigan con la transacción. Ninguna fórmula es necesariamente mejor que la otra, debiéndose escogerse la que encaje mejor en las circunstancias concretas de cada caso.
